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Los juegos cooperativos que apuestan por el caos y la destrucción de amistades siempre tienen un lugar especial en nuestra biblioteca. Hoy ponemos bajo el reflector a Flame and Blame, una hilarante comedia cooperativa en primera persona que te convierte, junto a tres amigos, en los peores bomberos que jamás hayan pisado una estación.
El título abraza la torpeza mediante un sistema de físicas impredecible. La premisa es sencilla: la ciudad está en llamas, y aunque alguien llamó a los profesionales, los que llegaron fueron ustedes. Desde el momento en que te pones el uniforme y manejas el camión hasta la emergencia, la comunicación (y los gritos) serán fundamentales para evitar que la cuadra entera quede reducida a cenizas.
Mangueras descontroladas y rescates absurdos
A nivel mecánico, Flame and Blame brilla por su exageración. Tratar de controlar una manguera a máxima presión puede lanzarte volando al otro lado de la habitación. Si la puerta está bloqueada, abrirse paso a hachazos es la solución rápida, y si hay una planta de interior en peligro, inundar la casa completa parece una táctica perfectamente válida.
Los peligros ambientales añaden una capa de estrategia improvisada. Deberás lidiar con cables con corriente, fugas de gas y hasta tornados de fuego. Pero el verdadero encanto reside en los rescates: sacar a los civiles del humo y ponerles oxígeno es solo el principio. El juego te obligará a salvar mascotas e incluso a un panda sumamente confundido, utilizando herramientas tan poco ortodoxas como un trampolín de rescate.
Ya sea jugando en solitario o en un grupo de cuatro jugadores en línea, Flame and Blame garantiza una experiencia donde echarle la culpa al compañero por el desastre es parte principal del bucle jugable.






